
La estabilidad laboral reforzada protege a trabajadores que se encuentran en condiciones de debilidad manifiesta, entre ellas situaciones de salud, discapacidad o especial vulnerabilidad. En estos casos, la desvinculación laboral está sujeta a requisitos específicos y, cuando corresponda, a autorización previa de la autoridad laboral. El incumplimiento puede generar consecuencias como la ineficacia del despido, el reintegro del trabajador y el reconocimiento de las obligaciones económicas derivadas, por lo que resulta clave fortalecer los controles y procedimientos internos para prevenir contingencias laborales.
